24 diciembre 20200

¿Cómo funciona la consulta del pesario?

Existen varios tipos diferentes de pesario, en función de la patología, los síntomas, la anatomía, la actividad sexual, la salud de la mucosa vaginal y la autonomía (capacidad para colocar y retirar el pesario uno mismo). ¡Y cada uno de estos modelos se presenta en 7 a 14 tallas diferentes! Así que puede parecer difícil identificar el pesario adecuado. Pero aunque el pesario es un dispositivo muy eficaz, el éxito de un proyecto de pesario depende sobre todo de la elección del modelo y el tamaño adecuados. El error que no se debe cometer sería elegir un modelo o un tamaño al azar.

Por tanto, la elección de un pesario pasa necesariamente por la consulta a un profesional sanitario, la realización de un examen clínico y la posterior prueba de los pesarios. Entre los profesionales capacitados para colocar pesarios figuran ginecólogos, urólogos, matronas, fisioterapeutas y médicos generalistas.

Pero, ¿cómo funciona exactamente la consulta del pesario?

 

  1. Diálogo y examen clínico – Determinar el modelo adecuado

La primera etapa es siempre una conversación entre el profesional sanitario y la paciente. El objetivo es determinar los numerosos factores que pueden afectar al éxito de un proyecto de pesario, así como la elección del pesario: síntomas experimentados, actividad sexual, presencia de estreñimiento o problemas digestivos, historial médico, etc.

Uno de los objetivos de esta conversación es asegurarse de que la paciente está dispuesta y es capaz de gestionar ella misma su pesario a diario. Un pesario Cube sólo puede prescribirse con esta condición, ya que debe retirarse cada noche y volver a colocarse a la mañana siguiente. A una mujer que no quiera o no pueda quitarse y volver a ponerse el pesario ella misma, o que desee hacerlo de forma no diaria, se le debe prescribir un pesario Anillo, Donut, Plato o Gellhorn, que puede permanecer en la vagina hasta 3 meses de forma continuada.

A continuación, el profesional sanitario comprobará si hay cuello uterino (no es el caso de algunas mujeres que se han sometido a una histerectomía, es decir, a la extirpación del útero tras un cáncer, por ejemplo). Si hay cuello uterino, puede utilizarse un pesario de soporte. Si ya no hay cuello uterino, sólo puede utilizarse un pesario de relleno (tipo Cube o Gellhorn, a veces Donut).

El profesional sanitario también comprobará el tono de las paredes vaginales: si es demasiado débil, a menudo será imposible mantener un pesario de soporte, y en la mayoría de los casos habrá que utilizar un pesario de relleno. Una falta total de tonicidad de las paredes vaginales conducirá necesariamente a la elección de un pesario en forma de cubo.

Por último, teniendo en cuenta todos los factores anteriores, el profesional sanitario tendrá en cuenta la patología a la hora de elegir el modelo de pesario. ¿Qué órgano(s) está(n) afectado(s) por el prolapso? ¿Cuál es el estadio del prolapso (es decir, cuánto ha descendido el órgano u órganos)? ¿Hay incontinencia urinaria de esfuerzo?

Cada modelo de pesario es más o menos adecuado en función de la patología.

Tenga en cuenta que, para las mujeres menopáusicas, el profesional sanitario suele prescribir un tratamiento hormonal local o un gel hidratante vaginal que debe iniciarse antes de la consulta de prueba del pesario. Esto ayuda a preparar mejor la mucosa, lo que optimiza el ajuste del pesario y hace que las pruebas sean más cómodas. Mantener una mucosa vaginal sana (troficidad y elasticidad) es esencial a la hora de planificar un ensayo con un pesario.

 

  1. Tacto vaginal y medición – Determinar el tamaño adecuado

Una vez que hayas elegido el modelo de pesario que deseas, tienes que determinar el diámetro adecuado, para que el pesario quede bien ajustado y te resulte cómodo. Este paso es esencial. Un pesario demasiado pequeño no se sujetará y, por lo tanto, no será eficaz. Un pesario demasiado grande resultará incómodo, incluso doloroso, y puede incluso deslizarse hacia abajo al no poder colocarse correctamente.

El tamaño del pesario se determina mediante un rápido tacto vaginal. El profesional sanitario coloca la punta de su dedo índice en el fondo posterior de la vagina (justo detrás del cuello uterino) y la punta de su dedo corazón justo detrás del hueso púbico. A continuación, mide la distancia en milímetros entre estos dos puntos. Este valor indicará el tamaño del pesario que debe probarse (es decir, su diámetro externo).

Los tamaños que se prescriben con más frecuencia están comprendidos entre 57 mm y 70 mm (entre 30 mm y 38 mm para los pesarios cúbicos).

 

  1. Pruebas – Comprobación y ajuste

Una vez completados estos pasos, el profesional sanitario prueba el pesario seleccionado en la paciente para asegurarse de que es adecuado. Para ello, debe disponer de un juego de pesarios de prueba en su consulta. El profesional también puede pedir a la paciente que practique ejercicios de respiración como los que se utilizan en yoga.

Una vez colocado el pesario, el profesional comprobará si puede pasar la yema del dedo entre el borde exterior del pesario y la pared vaginal. Si no puede introducir el dedo, significa que el pesario es demasiado grande, por lo que probará con el tamaño inmediatamente inferior. Si, por el contrario, el dedo pasa con demasiada facilidad, significa que el pesario es demasiado pequeño y debe probarse con el tamaño inmediatamente superior.

Una vez completada esta etapa, si la talla parece adecuada, el profesional sanitario pide a la paciente que se ponga de pie, camine, golpee el suelo con los pies, se agache, se ponga en cuclillas y tosa. También se pide a la paciente que orine para comprobar que puede hacerlo sin molestias y sin que se caiga el pesario. Después de todas estas pruebas, si el pesario permanece firmemente en su sitio y la paciente no siente ninguna molestia, ¡el pesario probado es el correcto!

Si, por el contrario, el pesario resbala o se cae, deberá probar con otra talla o, a veces, con otro modelo. La talla más adecuada suele ser la más pequeña posible que no resbale ni se caiga.

A veces la prueba es muy rápida, y el primer pesario que se prueba es el adecuado. Otras veces hay que probar varios pesarios, y la consulta puede durar hasta media hora. La experiencia demuestra que, por término medio, hay que probar 3 ó 4 modelos antes de encontrar el adecuado.

Algunos profesionales sugieren a sus pacientes que salgan a dar un paseo y vuelvan después de la siguiente consulta. También hay quien opta por dejar el pesario de prueba con la paciente durante unas horas o un día entero.

 

  1. Aprender a utilizar el pesario – Determinar el seguimiento

Antes de finalizar la consulta, el profesional sanitario comprueba que la paciente es capaz de quitarse y volver a ponerse ella misma el pesario, sobre todo si se le prescribe un Cube. Siempre es preferible ser independiente con el pesario y poder retirarlo y limpiarlo con regularidad. También explicará a la paciente cómo limpiarlo y mantenerlo.

Por último, el profesional sanitario y la paciente se ponen de acuerdo sobre las modalidades de seguimiento: es esencial que las mujeres que no se quitan el pesario a diario tengan consultas de seguimiento periódicas.

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